Lecturas

Viajando, he descubierto que hay tres objetos fundamentales que invariablemente llevo conmigo, sin importar a dónde vaya o cuál sea el propósito del viaje:

  • una libreta o cuaderno, donde anotar las cosas (llámense éstas historias, curiosidades, impresiones, etc.), que voy descubriendo
  • una cámara de fotos (o el móvil en su defecto), para capturar todo aquello que encuentre memorable (muchas veces, casi todo)
  • un libro, para dejarme llevar por algún universo desconocido y seguir explorando la vida, en los ratos muertos de espera en los aeropuertos o de filas interminables para entrar en un museo (sí, yo sería esa que va siempre con el cuello torcido y la cara dentro del libro).

En lo personal tengo una relación un tanto curiosa con la lectura. Me gusta leer varios libros a la vez, normalmente de diferentes géneros y temáticas. No puedo pasar ni un día sin leer; pero hablo de libros, no soy entusiasta de los e-books, pienso que éstos consiguen que se pierda toda la magia. A mí me encanta la sensación de tomar el libro en mis manos, palpar la textura de las hojas, pasar las páginas, sentir su olor, eso es parte de la experiencia de lectura para mí. También al menos una vez al mes piso una librería, mi concepto de “ir de shopping” es ésto: pasar horas entre libros, querer llevarme todos los que atraen mi atención y sufrir al tener que elegir uno… y por supuesto, soy fan incondicional de esta adrenalina que se siente al comenzar una historia, y hasta de la melancolía que se instala cuando termina.

Para descubrir algunas de las lecturas que me han acompañado durante los últimos meses, sólo tienes que hacer clic aquí.

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