El verano, así como viene, se va.

El verano, así como viene, se va.

Quedan atrás los días largos, despreocupados, carentes de prisas y de horarios.

Quedan atrás los pequeños placeres y las indulgencias de la época estival. Las comidas a deshoras, las tardes procrastinando bajo una palmera, los minutos que se hacen eternos corriendo detrás de una pelota, las pomadas (Gin Xoriguer y limonada) a mediodía, los paseos interminables. El placer de observar un atardecer en la playa, no debería ser un privilegio relegado a los días de fiesta.

Santo Tomás

Quedan de lado las horas sentada frente al mar, con no más que un libro entre las manos.

Quedan conmigo las historias, que éste tiempo me ha permitido disfrutar. Los autores que he descubierto: Guillaume Musso, David Foenkinos, Elizabeth Gilbert, y la inspiración que he encontrado en Big Magic.

Quedan en cientos de fotografías los pasos de mi hija en los parques de Mahón o en las plazas de Ciutadella; su risa y sus gritos de alegría.

Ciutadella
Mahón

Me resulta curioso que días sin prisa tengan tanta urgencia por marchar.

Supongo que va en consonancia con aquello que dicen: …que la felicidad vuela y no sabemos a donde. Pero el sabor de esos mágicos momentos que hacen la vida dichosa, siempre queda. Sin importar que pasen, sin importar el tiempo.


Summer, as it comes, goes.

Gone are the long, carefree days, lacking in rush and schedules. The small pleasures and indulgences of the summer season are left behind. The late-night meals, the afternoons procrastinating under a palm tree, the minutes that become eternal running after a ball, the pomadas at noon, the endless walks. The pleasure of watching a sunset at the beach should not be a privilege relegated to the holidays. The hours sitting in front of the sea are left aside, with no more than a book in my hands. Nevertheless, the stories this summer has allowed me to enjoy, remain with me. Also the authors I’ve Discovered: Guillaume Musso, David Foenkinos, Elizabeth Gilbert, and the inspiration I’ve found in Big Magic. Hundreds of photographs remain of my daughter’s steps in the parks of Mahón or in the squares of Ciutadella. Her laughter and shouts of joy.
I find it curious that slow days go in such a rush. I suppose it is in line with what people say: … that happiness flies and we don’t know where. But the flavor of those magical moments that make life happy always remains. No matter what.

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